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Tendinosis y lesiones del músculo

Los tendones son la parte del tejido musculoesquelético que soporta más tensión. A diferencia del músculo, los tendones son duros y poco flexibles. Conectan al músculo con el hueso, y se lesionan con frecuencia especialmente en los tobillos, talones, rodillas y hombros. Son los encargados de transmitir la contracción del músculo a la articulación y permiten el movimiento.

Las lesiones músculo-tendinosas, ocurren tras un período prolongado sobre un segmento corporal específico, tal como las lesiones y enfermedades desarrolladas en músculos, nervios, tendones, ligamentos, articulaciones, cartílagos y discos intervertebrales.

Los músculos y articulaciones afectadas sufren tensión y esfuerzo, los tendones se inflaman, puede haber atrapamiento de nervios, o se dificulta el flujo sanguíneo. 

Las lesiones más comunes de los tendones tienen que ver con inflamación o debilitamiento de los mismos que se producen básicamente por degeneración del tejido (es decir, por desgaste o falta de entrenamiento), llamado tendinosis. En función del grupo muscular más involucrado se afecta más un tendón u otro… (epicondilitis en el tenis, tendinitis aquileas en runners, rotulianas en basket…)

Tratamiento

El tratamiento suele ser conservador, con reposo relativo y con combinación con medidas antiinflamatorias y antiálgicas. Estas medidas van desde la administración de medicamentos (AINES), administración de complementos nutricionales (minerales, vitaminas, coenzimas, etc.) y corrección de la dieta, aplicación de vendajes y terapia manual. Será importante administrar de manera gradual ejercicio terapéutico para la carga activa al tendón, favoreciendo su proceso fisiológico de recuperación.

Es importante realizar un abordaje local de la lesión, pero en ocasiones la lesión es consecuencia de un problema en otra zona del cuerpo. Una sobrecarga de un tendón puede ser debida a una compensación a distancia. Por ejemplo, una tendinitis del hombro puede estar favorecida por una espalda excesivamente curvada que favorece una mala posición de la escápula y, en consecuencia, una mala mecánica articular. Por este motivo una terapia efectiva a largo plazo deberá contemplar los aspectos globales de la lesión.