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Fisioterapia para el dolor crónico

El dolor crónico afecta negativamente a la conciencia corporal. El cuerpo se convierte en el lugar donde reside el dolor. Las percepciones y sensaciones adquieren connotaciones negativas, de tal modo que se tiende a fragmentar y bloquear la experiencia corporal. El neuro-fisiólogo Antonio Damasio plantea que esta ausencia de vivencias sensoriales positivas y placenteras, o al menos no dolorosas, desde el cuerpo al sistema nervioso, pueden ser causa de disfunciones psicosomáticas y/o cognitivas que afectan a muchos pacientes con dolor crónico de larga evolución.

El tratamiento desde el concepto Mézières de Fisioterapia y otras terapias afines como la eutonía de Gerda Alexander o la osteopatía funcional, tiene como objetivo una mejora de la autopercepción del cuerpo del paciente, un reconocimiento de su esquema corporal, es decir de su base estructural.

El reequilibrio de las cadenas musculares y articulares tiene repercusiones muy positivas en planos funcionales: mejorando los sistemas circulatorios, respiratorio, digestivo, facilitando el equilibrio entre sistemas simpático y parasimpático e indirectamente puede incidir positivamente en aspectos psico-comportamentales gracias al cambio postural que con el paso del tiempo se consigue.

LOS TRASTORNOS GLOBALES DE LA SALUD, PRECISAN TERAPIAS GLOBALES